La confederación rosista

Título

La confederación rosista

Descripción

Cuadernillo con información, mapas, imágenes y actividades sobre los conflictos posteriores a la independencia en el Rïo de la Plata. Aborda los conflictos políticos entre federales y unitarios como las diferencias económicas entre las regiones y provincias.
Este material es parte de la Serie Horizontes, Ciencias Sociales 2. Si bien fue desarrollado para el ciclo básico de educación secundaria en escuelas rurales, la calidad del mismo promueve su utilización tanto como bibliografía para el docente o para ser utilizado con los alumnos tras su conveniente adaptación para adecuarlo a la edad de ellos.

Editor

Ministerio de Educación Ciencia y Tecnología de la Nación

Formato

Fuente

Cuaderno de estudio. Ciencias Sociales 2 - Serie Horizontes. Ciclo Básico de Educación Secundaria. Escuelas Rurales

Fecha

2007

Bloque de contenidos del Diseño Curricular CABA

Uniones y desuniones

Grado

Texto

Pocos períodos históricos de nuestro país fueron tan debatidos como, en particular, el segundo gobierno de Rosas. La batalla de Caseros puso fin a un nuevo intento para lograr aquello que, en 1810, se propusieron los revolucionarios del 25 de Mayo: la organización de un país independiente. Rosas involucró como ninguno antes a los sectores populares urbanos y de la campaña. El rosismo, la política, el ser federal fueron para ellos una forma de vida que emprendían con orgullo. Para los unitarios y otros federales, en cambio, Rosas era un obstáculo para lograr la organización institucional mediante la sanción de una constitución y la consiguiente organización de un Estado nacional. Para Rosas fue primordial lograr el orden y la paz, necesarias para el desarrollo de los intereses de su provincia; ambos objetivos se alcanzaron mediante distintos pactos y acuerdos. Y quizá parte de su éxito radicó en que supo comprender las transformaciones de veinte años de vida independiente. Durante esos años se gestaron sectores populares sin cuyo apoyo no se podía pensar en adquirir poder político. En 1853, se sancionó la Constitución Nacional, pero sin la participación de la provincia de Buenos Aires, que permanecerá separada de la Confederación durante casi diez años. Regresó a ella más tarde, cuando pudo imponer nuevamente sus intereses al resto de las provincias.